Por Marc Frank
LA HABANA, abr 3 (Reuters) - El incremento de las importaciones de alimentos y la caída en la producción de azúcar, tabaco, café y cítricos en Cuba, llevó al nuevo presidente Raúl Castro a iniciar lo que se está convirtiendo en una reforma de la agricultura.
La toma de decisiones, desde el reparto de tierras hasta la asignación de recursos, pasó a manos de organismos locales después de años de centralización a nivel nacional.
Por primera vez en décadas, en las últimas semanas están a la venta insumos necesarios para impulsar la producción de alimentos.
Los campesinos también podrán desde ahora vender directamente sus cosechas a instituciones locales, a consumidores individuales y a escuelas y hospitales.
Durante años, el país arrendó parcelas de tierra a personas interesadas en cultivar café y tabaco, pero los resultados fueron pobres.
La entrega de tierras coincide con la decisión del Gobierno de levantar las restricciones que impedían a los cubanos alojarse en los hoteles y comprar ordenadores, teléfonos celulares y modernos electrodomésticos.
Cuba tiene aproximadamente 250.000 granjas familiares y 1.100 cooperativas privadas, que cultivan el 20 por ciento de la tierra disponible y producen más de la mitad de los alimentos del país.
Expertos locales prevén que las reformas, iniciadas por Raúl Castro después que sucediera a su convaleciente hermano Fidel a fines de febrero, sean lentas.
La producción de café se redujo en más del 50 por ciento este año en comparación con el 2001, y el tabaco se espera que disminuya un poco también después de mantenerse por años en 40.000 toneladas.
Desde el 2004, la producción de azúcar es de poco más de un millón de toneladas, contra 8 millones en 1991. El año pasado la producción de cítricos registró la mitad del casi millón de toneladas de 2001.
Cuba importa actualmente alrededor del 80 por ciento de los alimentos básicos como arroz, leche en polvo, frijol y trigo, que vende racionado y a precios altamente subsidiados a la población.
"Hemos venido reclamando estos cambios desde hace muchos años y esperamos que se produzcan otros en el futuro", dijo un economista local que pidió no ser identificado.
Más de 1.000 cooperativas agrícolas que trabajan tierras estatales se están beneficiando de los cambios y, en particular, de la duplicación y hasta triplicación de los precios que el Estado está pagando por las cosechas.
INEFICIENCIA
Alrededor del 50 por ciento de las cooperativas estatales no son eficientes, pese a que ocupan mayor cantidad de tierra que el sector privado.
El viceministro de Agricultura, Alcides López, anunció el mes pasado que el Estado daría más recursos y autonomía a las cooperativas sobre qué producir y dónde vender sus cosechas.
"Es la oportunidad que esperábamos para poder producir una atención más directa y recursos para que podamos trabajar", dijo por teléfono desde Santiago de Cuba Diógenes Fernández.
"Hasta ahora estábamos amarrados, no había con qué trabajar, ni muchas motivaciones tampoco. Ahora todo es distinto", dijo Fernández, miembro de una cooperativa pública.
"Conceptualmente, la descentralización en la toma de decisiones y la asignación de recursos a los productores es un paso en la dirección correcta", dijo el analista internacional en temas de la agricultura y la industria azucarera, G.B Hagelberg.
(Reporte de Marc Frank. Editado en español por Magdalena Morales)
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